VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES:

Las Naciones Unidas reconocieron en 1980 que la violencia contra las mujeres es el crimen encubierto más frecuente del mundo Miles de mujeres son maltratadas, han muerto y siguen muriendo a manos de sus parejas o exparejas. Valoramos el esfuerzo que se realiza desde diferentes instituciones, donde hay mujeres cumpliendo un rol importante.

Pero es una lucha muy desigual: se necesita mas cultura de paz, menos violencia, menos armas, mejores servicios de atención, debemos comprometernos mas en la erradicaciòn de la violencia en todos los àmbitos y en el más nocivo para la mujer que es paradojalmente el “hogar”.

Si bien también se ejerce violencia física, sexual y psicológica contra ancianos, y varones en el ámbito familiar, es claro y notorio que son las mujeres las principales víctimas en este caso, pero no por eso debemos pensar que es una cuestión exclusiva de las mujeres, y que sobre ellas recae la responsabilidad por su solución. La sociedad en su conjunto produce, y siente a la vez las consecuencias de este tipo de violencia, y es toda la sociedad, hombres y mujeres trabajando mancomunadamente, quienes deben trabajar por su solución.

En este punto me quiero enfocar, y en la importancia de entender el problema de la violencia hacia las mujeres como un problema de tod@s l@s ciudadan@s.

Ser ciudadan@ implica ser el depositario de un tipo de derecho, derechos humanos, que son universales, inalienables, y lo que es muy importante, interrelacionados, interdependientes e indivisibles. Esto significa que cuando se vulnera el derecho de una mujer a la libertad individual, a la seguridad, al desarrollo personal, se están vulnerando también el resto de sus derechos, es decir, el derecho a actuar, pensar, relacionarse con libertad, el derecho a insertarse correctamente en la sociedad, a trabajar, a desarrollar la trayectoria personal con libertad, a no ser discriminada.

Por esto es importante ver a la violencia de género, como una violación a los derechos humanos, y no como un problema privado, entre la víctima y quien ejerce la violencia. Al ser una violación a los derechos humanos, es responsabilidad de tod@s como ciudadan@s, como miembros del Estado que somos, de exigir y garantizar su respeto.

Diputada Bertha Sanseverino

Frente Amplio – FLS -AU